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miércoles, 3 de diciembre de 2014

GRANDES Y UNIDOS


Los días vividos en este inicio de diciembre de 2014 han sido excepcionales; registrados y marcados en la historia reciente de la UD Las Palmas. Tocaron cima en el transcurso del intermedio del encuentro de Copa del Rey frente al RC Celta. Más de diez mil personas, en pie, no dejaron de aplaudir durante quince minutos a los cinco magníficos, en un homenaje popular que ha podido esperar de forma involuntaria más de treinta años. Esos lazos nunca se rompieron. Los nombres de todos ellos reviven lo mejor del club que ha estado 31 años en Primera División y que representaba a grancanarios y canarios en general. Es el matrimonio entre el juego tradicional de la cantera de las islas y los refuerzos cómplices, que se metieron en el corazón de los aficionados.

Carnevali, Morete, Brindisi, Fernández y Wolff han quedado impactados. Pensaban la mayoría que le habíamos olvidado; ni imaginaron lo que les iba a ocurrir en cuanto pisaran tierra canaria. "Es como si nunca nos hubiéramos ido" reconocía aún sin salir de su asombro Carlitos Morete, sin duda el hombre que más lágrimas ha derramado en las últimas horas en Gran Canaria. Incluso cuando cruzó el arco de seguridad del Aeropuerto este martes, regreso a la Argentina.

Pero más allá del acto en sí, realizado en justa causa y en meritorio esfuerzo por el consejo de administración que preside Miguel Ángel Ramírez, lo que ha ocurrido estos días es el renacer de una patria chica, de lo que siempre fue la UD Las Palmas especialmente en aquella gloriosa etapa y en los años que le precedieron. El homenaje a Germán Dévora y, en paralelo, el reconocimiento institucional y popular a los magníficos sudamericanos llevan más profundas las raíces de la UD Las Palmas, el club tantos años desprotegido y mal gestionado. La dolorosa política de la pérdida de una identidad ya es historia por fortuna; la ha enterrado el persistente Miguel Ángel Ramírez. El maltrato a personas que lo han dado todo por el club ha desaparecido en la última década y el crecimiento de un sentimiento patriótico, volcado en un equipo de fútbol, vuelve a galopar hacia el horizonte.

Son los golpes del destino. Desde el 22 de junio el crecimiento de la UD Las Palmas en el corazón de la gente ha sido extraordinario. Su causa gana simpatizantes por todos lados. Camina paralelo al buen andar del equipo en la temporada; bien gestionado y con dosis de ilusión inagotables para volver a lugar de donde nunca debió salir. Tras todo ello, las palabras del presidente a los ex jugadores reunidos en La Marinera antes de que se desencadenara la oleada de actos conmemorativos. "Volveremos a ser grandes". Y todo pasa por mantener en alto el primer concepto que forjó la fundación en 1949: unidos.


La nieta de Atilio Ley Duarte, ex presidente que firmó a los argentinos magníficos, posa con ellos en Destilerías Arehucas (C. Torres)

domingo, 16 de noviembre de 2014

RESCATE DE UN FANTASMA DEL AYER


Probablemente, de las distintas combinaciones que pueda hacer Paco Herrera entre centrocampistas con llegada (3) y ariete (1) el cuarteto Momo, Nauzet, Guzmán y Araujo sea el más ofensivo que tiene en su plantilla, de acuerdo al rol que cada uno ocupa en el juego actual de la UD Las Palmas. Esa teoría también la podría respaldar el rendimiento estadístico de todos ellos: Araujo (9 goles), Momo (2), Nauzet Alemán (2) y Guzmán (3) en lo que va de temporada. Ese potencial tan esperanzador lo desarmó este sábado con su actitud combativa, solidaria y ordenada el CD Mirandés, en el decepcionante partido disputado en el Estadio de Gran Canaria.

En el 0-0 final, la evaporación de dos puntos que habrían dejado a Las Palmas líder solitario antes de visitar Pucela, lo explica en parte la voluntad defensiva de su oponente, sin duda el que mejores prestaciones de contención ha mostrado esta temporada entre aquellos que han visitado la isla. La otra parte de la teoría es que este sábado, y de forma prolongada, por las razones que fuere volvimos a ver en el recinto de Siete Palmas un fantasma del pasado, que está siendo combatido desde el primer día por el propio entrenador Herrera. Es el equipo que juega al pie, que se desorienta con sus pases horizontales y que genera un fútbol en base a la lentitud en las operaciones.

Las Palmas fue, en consecuencia, un rival previsible y controlado por el Mirandés, que se multiplicó de forma loable durante todo el partido para que su oponente no tuviera la lucidez de otras jornadas ni encontrara espacios tras la gruesa línea roja. Y en un estado de juego así, Las Palmas perdió profundidad en todos los sectores del campo, especialmente en las bandas y en lo referente a la sorpresa de los jugadores llegadores que habían resuelto partidos anteriores.

El problema del juego previsible es un mal que se había logrado desterrar esta temporada, aunque con apariciones transitorias. La diferencia de otros encuentros fue que en esta oportunidad Las Palmas lo prolongó durante un tiempo prolongado de principio a fin, con las consecuencias de haber sido un equipo que apenas inquietó al meta Imanol. Un disparo lejano al larguero, un par de cabezazos en el área y alguna incursión sin final.

Este partido contra el Mirandés debe servir para analizarlo en profundidad. Mejoró Las Palmas cuando en el terreno de juego hizo su aparición Juan Carlos Valerón, aunque de manera insuficiente. Lo realizado por el Mirandés no va a caer en saco roto porque otros vendrán a clonarlo. Toca turno a Herrera para mover ficha.

domingo, 2 de noviembre de 2014

NAUZET ESTÁ MARCADO


Es complicado establecer una opinión serena sobre lo acontecido el pasado fin de semana en El Toralín de Ponferrada. Es imposible porque tres decisiones del colegiado Pizarro Gómez llevaron a la UD Las Palmas a dejarse en el camino dos de los puntos en juego. A saber: falta inexistente en el 1-0, corner inexistente también en el 2-1 y penalti no concedido a David Simón. El árbitro, a la vista, fue un inventor o tiene una imaginación que supera la realidad de pequeños detalles ocurridos en el partido con repercusión mayúscula.

Es complicado hacer valoraciones equilibradas de las reacciones posteriores al minuto 90 porque comprendemos que los futbolistas son personas, que tienen sentimientos y sufren ante lo que interpretan injusticia del hombre que ha de ser más justo. Horas de entrenamiento, trabajo, sacrificio, viajes, ilusiones ... todo se puede ir al traste por imaginar situaciones que no ocurrieron en realidad.

Podríamos vapulear hoy a Nauzet porque paga con dos encuentros de castigo su reacción tras el pitido final, cuando ya todo daba igual. Eso está en manos de sus jefes; pero no pasamos por alto que la precisión que no tuvo Pizarro para acertar en las decisiones que perjudicaron a Las Palmas durante el encuentro, sí la tuviera para localizar con determinación el número siete de Nauzet Alemán y colocarle en el disparadero de las otras incidencias del acta.

El mismo Nauzet admitió que él no era el único que estaba en aquel momento enojado; nos cuentan que más voces, a coro y no todas de pantalón corto, se expresaron en contra el descorazonador -digámoslo así- arbitraje del colegiado madrileño, que no es sordo y debió escuchar más cosas que el "vaya robo". Pero no: la diana sobre Alemán Viera y el segundo daño a la Unión Deportiva ya estaba en camino para encuentros tan importantes frente a Albacete y el líder Girona. Allí no estará uno de los mejores jugadores de Paco Herrera.

Nauzet está marcado y debe saberlo de una vez ... porque ésta debería ser la última. Las Palmas se juega mucho más que dos puntos perdidos en Ponferrada.