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lunes, 15 de junio de 2015

LA SEMANA DE DOÑA PRUDENCIA


A la misma hora que Pablo Machín se preguntaba por qué el fútbol había tenido un final tan macabro, dos veces, con el Girona FC, su colega Ranko Popovic explicaba lo siguiente: "Nadie nos hizo un favor. Les dije a los jugadores que no creía en milagros, que creía en ellos. Y lo han demostrado (...) Hemos tenido humildad. Nosotros nos comportamos como deportistas (el miércoles) mientras ellos estaban celebrándolo de esa forma".

Viene a subrayar el entrenador del Real Zaragoza lo que ha de tenerse en cuenta en una competición tan sorpresiva como es este play off de Segunda a Primera, donde se miden conjuntos separados por detalles, momentos de forma o una decisión arbitral. Santa Prudencia es hermana de la Humildad que abrazó el Zaragoza, volteando en Montilivi un 0-3 para convertirlo en un 1-4. No se preguntó a sí mismo Machín por qué reservó jugadores teóricos titulares para medirse luego al finalista que ya conocía (UD Las Palmas), ni el mensaje invisible que esa medida tenía en el seno de su plantilla, como tampoco entró a valorar la multitud de misivas emitidas en Girona sobre el esperado desenlace de la eliminatoria contra un escudo tan potente como es el del Real Zaragoza.

De imprudencias se pueden dar ejemplos uno tras otro en el deporte mundial. Hoy es gran triunfador de la temporada el mismísimo Pepe Mel, quien hasta que no cerró las matemáticas del ascenso del Betis no levantó el pie del acelerador. En sus primeros andares en los banquillos figura aquel "vamos, comemos, ganamos y volvemos" que dijo como entrenador del Tenerife antes de visitar al Lanzarote en partido de Copa ... Un golpe del que nunca se olvidó el excelente entrenador verdiblanco.

Las Palmas no puede tener otro motivo en sus alforjas que la pelea, el trabajo y el respeto a un gran Real Zaragoza con quien discutirá durante 180 minutos el ascenso a Primera División. No cuenta para nada saber que fueron dos las victorias canarias en los partidos con los maños, ni que en siete ocasiones los amarillos batieron aquella portería. Ningún mensaje de euforia ha de rescatarse; sí, en cambio, la ilusión, la unidad y las ganas de batalla. Las Palmas llega a este último play off con abundantes lecciones aprendidas y mucho dolor que sepultar. Sólo hay un camino y comienza por mirar a los ojos al adversario con la prudencia que su historial merece. Zaragoza afirma que nunca se rinde; esta UD Las Palmas del siglo XXI desconoce la palabra jamás.
Prudencia de todos porque, como vimos en 2014, todos juegan el play off.

martes, 14 de abril de 2015

TRES DÉCADAS Y UN LARGO VIAJE


Este lunes vino con emociones. Al recordar en Tinta Amarilla este 13 de abril de 2015 la efeméride del mismo día de 1985, una colección de llamadas de amigos de la época, de protagonistas de aquel ascenso, volvieron a revivir con quien les escribe aquellos días de magia en la isla. El arcano de internet también los rescata, con imágenes de un momento feliz en la historia de la UD Las Palmas y del deporte canario en general.

Aquel equipo de Roque Olsen barrió en la Segunda División de forma autoritaria. Subsanó con su ascenso una herida abierta en 1983, cuando la UD Las Palmas perdió la categoría tras 19 años ininterrumpidos en la élite y después de haber firmado sus mejores temporadas. Algunos miembros de la plantilla del descenso permanecieron para restaurar la categoría. Entre ellos, Pérez, Manolo López, Felipe Martín, Mayé, Farías, Luis Saavedra, el mismísimo Félix Marrero, ... Otros jóvenes llegaron con fuerza como Juanito Rodríguez, Javi Campos, Benito, Javi Melián, Alexis Trujillo, Narciso, Julio Durán, Román, Miguel Ángel Cabrera, ... y, cómo no, esos dos chilenos magníficos que se metieron en la piel de la afición grancanaria como únicos exponentes del fútbol exterior: Fernando Santís y un genial Koke Contreras.

Las Palmas vivió su penúltimo ascenso hasta ahora. Y viene aquella gesta, la más temprana de cuantas logró el equipo amarillo para dar un salto a Primera División, a rescatar el valor de lo que entonces se hizo, de la proximidad en la que se encuentra ahora este 13 de abril de 2015 la plantilla de Paco Herrera con apenas nueve batallas que resolver, cinco de ellas en el Gran Canaria.

De las 32 últimas temporadas, en sólo cinco estuvo la UD Las Palmas en Primera División (de 1985 al 88) y del (2000 al 02). Generaciones de aficionados amarillos que hoy se emocionan en sus gradas no han visto o han disfrutado de forma escasa de su equipo batiendo o combatiendo con el Real Madrid, Barcelona o Atlético. E, incluso, los hoy músicos de Naciente -que también fraguaron su constitución en ese mismo año- en su mayoría apenas tienen breves nociones de lo que han representado o pueden representar este escudo de los cinco unidos en el teatro español del fútbol de Primera.

Las Palmas está muy cerca de su destino. Tarde o temprano lo va a encontrar tras la más larga etapa del club en la Segunda División. Se quedó apenas a dos segundos en 2014 de arribar en él, con un castigo desproporcional que pocos clubes han podido sufrir con la contundencia de aquel 22 de junio. Pasaron a la historia del fútbol canario esos nombres que hemos citados y algunos más, que hoy hablan con orgullo de algo que ocurrió hace tres décadas. Esa hazaña la tiene alcance de sus manos el club, los jugadores de Paco Herrera y, por su puesto, los que le rodean.
Ese viento del 1985 (el del 1951, 54, 64 o 2000) ha de volver para conquistar un objetivo que habrá dado sentido a estos años de sinsabores, sacrificio y coherencia en la administración del club. Desde hace tiempo merecen ese cielo.

lunes, 9 de febrero de 2015

FAVORES, NO; JUSTICIA, SÍ


La UD Las Palmas acude otra vez esta semana al Comité de Competición y/o Apelación (si procediera). En esta oportunidad para discutir vía federativa al asturiano Areces Franco, autor del arbitraje del Ángel Carro, la macabra interpretación del Reglamento en la tarjeta mostrada a Nauzet Alemán. Tiene tarea el gabinete jurídico del club ante la desprotección que precisamente están padeciendo algunos jugadores y el equipo en general. Es el único derecho que le queda porque todo lo demás se extravió en Lugo, salvo el liderato.

Es la de la cartulina una batalla pequeña, pero es en realidad un episodio de una mayor que se ha desatado. La tarjeta amarilla a Nauzet por mostrar sus espinilleras y lanzar un mensaje de cariño a su hijita y padre, es una ilustración clara de la doble manera de interpretar las reglas del juego. Conviven en el Reglamento la precisión cirujana para pitar un penalti imaginario -a criterio humano- o una cartulina amarilla por "celebrar de forma ostensible" un gol; frente a pasar de largo como lance del juego pisotones, agarrones, patadas o manos. O percatarse de que un amarillo golpea (?) a otro del Zaragoza y obviar en pleno rostro del cuarto árbitro la agresión sufrida por Ángel López. Dos vías con un libro de ruta mal confeccionado, impreciso, ambiguo ... que puede dejar indefenso a deportistas leales con el espectáculo.

¿Quién ha dirigido a este terreno al equipo líder?. ¿Qué está pasando?. El Reglamento debe tener la misma lectura para los dos competidores, por igual. Pero llama la atención un partido como el vivido este domingo en Lugo, donde el equipo que dominó de forma abrumadora y abusiva el encuentro acaba con tres tarjetas más que su oponente (siete en total) sin apenas dar una mala patada, además de ser castigado por un inexistente penalti en contra, sufrir fueras de juego imprecisos algunos, que merecen al menos el debate, y la sensación general de que algo más se quedó en feudo de un equipo al que, en circunstancias de cierta lógica, pudo haber goleado. Nadie de los que actúan quiere o debe hablar de ello, porque las represalias existen o se temen.

No es la primera vez esta temporada que los jugadores de la UD Las Palmas y su cuerpo técnico se van a acostar un fin de semana para pelearse con la almohada después de ser golpeados con la ambigua letra del reglamento o por la apreciación subjetiva de un colegiado. Ya es demasiado el 'factor humano' y el perjuicio es innegable. El club ya ha tomado medidas y son apreciables: los jugadores guardaron silencio en sus cuentas personales tras el partido y el técnico elogió al colectivo arbitral adjudicando a la suerte (infortunio) la causa de los últimos acontecimientos. La verdad queda de puertas hacia dentro. Porque lo innegable es que es líder ha sido zancadilleado y en más de una ocasión, impidiéndole galopar con la mochila cargada por los méritos acumulados. El reguero de puntos que queda atrás por errores inducidos es importante. Y esa sangría la debe abortar, con el Reglamento en la mano. Favores, no; justicia, sí.