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sábado, 26 de marzo de 2011

VOLVIÓ VIERA, EL PAN DEL PUEBLO

Espléndida estampa de Jonathan Viera, decisivo en el partido al fabricar la jugada del 1-0 (Foto: Mykel)
El público del Gran Canaria reclamó un hechicero, Juan Manuel acertó en la apuesta y el nuevo internacional Sub'21 fabricó la jugada del gol que permite a la UD esprintar hacia la permanencia

En unos pocos minutos pasó casi todo esta tarde en el Estadio de Gran Canaria. El público reaccionó pidiendo un poco de magia en el campo y le puso nombre al hechicero que querían. Contagió a Juan Manuel que introdujo una variante ofensiva en su esquema. Jonathan Viera entró por Guerrero, se metió en faena y en su segunda intervención envió un balón al corazón del área que el inquieto Quiroga certificó rumbo a las redes de la Ponferradina. La secuencia de la jornada no acabó ahí porque la celebración fue explosiva mientras el joven Viera, en solitario, se fue a un córner cual torero a celebrar con su público la perla que derrumbó al colista. Así es el deporte: el mismo jugador que una tarde fue pitado por los aficionados del Estadio de Gran Canaria fue esta vez reclamado hasta la ovación. 
  Y Las Palmas esprinta con su tercera victoria consecutiva hacia la permanencia por la vía directa. El nuevo formato, con matices defensivos distintos a los que provocaron la crisis de la era Jémez, ha generado la reconversión de un equipo frágil a otro práctico, que se protege de una forma correcta mientras que en ataque sus goles llegan a cuentagotas pero tienen un valor múltiple.
   El atasco que había pronosticado Juan Manuel en la víspera del encuentro entre grancanarios y leoneses se produjo. Resulta inexplicable entender la poca ambición de la Ponferradina en un partido tan importante. Esperó quizá que Las Palmas volviera a adelantar sus líneas como hizo en El Toralín, para sorprender a la contra. Pero ésto no se produjo. Y durante muchos minutos el partido metió en el mismo carril la falta de fluidez local con las precauciones visitantes. Pero el equipo grancanario tiene más fútbol que su rival y eso ya se dejó entrever en la segunda parte, después de que Juan Manuel rectificara algunas de sus decisiones originales. Pedro Vega  y Sergio hicieron las primeras aproximaciones que bien pudieron inaugurar el marcador. Hasta que al fin, llegó la alegría del pueblo, el 'garrinchita' canario y ... se armó el lío. 
  Las Palmas no es el equipo brillante de las primeras jornadas, pero suma diez puntos en los cinco partidos de la era Juan Manuel y es lo que cuenta. Y ese dato resiste cualquier opinión que intente sobornar su validez.
El remate ganador del partido va camino de las redes de Alejandro (Mykel)

"VIERA OR NOT VIERA"

Juan Manuel da una palmadita cariñosa a Jonathan Viera en el transcurso del partido disputado esta semana frente al filial. El técnico decide si el joven estilete amarillo vuelve hoy a la titularidad (Mykel)

La precipitación viaja en distintos camarotes en esta última escala de la Liga 2010-11. La del colista Ponferradina está fuera de control. Necesita un bólido para avanzar peldaños en la clasificación y agotará gran parte de su munición en el Estadio de Gran Canaria. Un serio problema tiene el conjunto ahora dirigido por Claudio Barragán, hasta la jornada decimoquinta adiestrado por Juan Carlos Granero. La UD Las Palmas, en cambio, navega ahora con una brújula en la mano, otea con mayor serenidad el calendario para observar el horizonte y la calidad del oleaje. Tiene espacio aún para hacer sus propios cálculos. La nueva ruta se la ha proporcionado al equipo esas dos victorias consecutivas ante Valladolid y Albacete o, mejor, la manera de conseguirlas. Seis puntos consecutivos son los que serenan las aguas y le permite incluso controlar las náuseas que sólo catorce días atrás se vivía en la 'Isla de la ansiedad'.
  Los problemas para Juan Manuel van cambiando semana a semana. Ahora el dilema, al margen de encontrar las soluciones para lograr el triunfo, es cómo mantener la moral intacta de los que no juegan. Y, en el caso más subrayado, estaría su propia reflexión shakespeariana del "Viera or not Viera". El talento que será en breve internacional Sub'21 aparece hoy como la incógnita abierta para la jornada en la que los amarillos pueden enlazar el tercer triunfo seguido y darle gas al motor de su permanencia. Pero es ahora cuando Juan Manuel no tiene prisas. El debate lo deja el técnico para los periodistas, éstos lo trasladan a las gradas y, de camino, no sabrá Claudio Barragán qué UD Las Palmas exactamente es la que se encontrará esta tarde en el Estadio de Gran Canaria. 
  Siendo Viera un futbolista tan importante, lo que necesita su equipo es mantener la nueva hoja de ruta. Barbosa ha vivido sus dos encuentros más tranquilos de la campaña y lleva sendas jornadas sin encajar un gol. Esa garantía es la que debe obsesionar realmente a los amarillos porque perder la agresividad defensiva les llevó a extraviarse en la clasificación y a condenar al adorado anterior técnico, Paco Jémez. 
  El zarpazo que puede dar la UD esta vez, en caso de victoria con o sin Viera, no es definitivo: es determinante.
Barbosa quiere estirar su racha de imbatido: dos encuentros, dos victorias. Va por la tercera (Mykel)
Y Guerrero regresa tras su sanción en busca del undécimo gol personal (Mykel)

LA DERROTA QUE HIRIÓ A JÉMEZ

La dedicatoria de la plantilla a Jémez, frente al Villarreal B. Fue el último encuentro del técnico andaluz en el Estadio de Gran Canaria (Foto: Mykel)
Aquel partido de 'El Toralín' se convirtió en una línea en el suelo que marcó un antes y un después en la etapa de Paco Jémez como entrenador de la UD Las Palmas. La derrota 3-2, segunda que sufría  en la vigente temporada de Liga, fue la primera herida profunda a la gestión del técnico cordobés, el primer misil que impactó en la línea de flotación. Aún hoy, casi cinco meses después del suceso, no hay una explicación coherente del por qué el conjunto grancanario, con el marcador 1-2 en el último cuarto de hora, seguía jugando a tumba abierta, con las líneas avanzadas para permitir que su rival berciano desarrollara jugadas de contragolpes letales que voltearon el resultado.
La UD Las Palmas de Paco Jémez comenzaba a cambiar el rostro. Su fragilidad defensiva iba en aumento mientras empezaban a aparecer los contratiempos habituales de las lesiones. Jémez, que reclamaba en público más concentración a sus jugadores, no supo resolver esta ecuación. Su error fue no adiestrar a los futbolistas amarillos para saber disfrazarse en cada fase de los partidos. Las Palmas interpretaba como pocos las jugadas de ataque, con constantes llegadas y un peligro incesante, pero a la hora del repliegue el equipo era un ejército sin protección: lento, descoordinado y sorprendido incluso por el colista. Si esa UD hubiese alcanzado esta jornada 31 en las mismas condiciones, los augurios hoy se mantendrían catastrofistas.
La reparación del defecto se ha convertido ahora en el acierto de Juan Manuel Rodríguez. El cambio de concepto global en la idea del juego amarillo es apreciable: un doble pivote defensivo cercano a una línea de zagueros sin licencia para avanzar, al menos de forma alegre. Y más ayudas que llegan incluso desde la posición de ariete. Esta es la pócima que ha permitido a Las Palmas levantar la mirada en las dos últimas jornadas y es la que, sin duda, le alejará de las llamaradas.
Aquel partido ante la Ponferradina dejó una huella y otra vez la Ponferradina puede ser el rival en el que esta tarde la UD proporcione otro volantazo a su Liga. Un tercer triunfo de forma encadenada podría poner un colchón que permitiría un final de la Liga tranquilo ... ¿Tranquilo?. En realidad será imposible pues ¡cómo se está poniendo ese derbi de la última jornada, amigo Concepción ...! 
Juan Manuel instruye a los teóricos titulares en el partidillo de esta semana, antes de la visita de la Ponferradina (Foto: Mykel)